Prey para Windows: Porque el código abierto sí funciona

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De haber sabido que lanzar un pedacito de código por los aires me tendría atornillado a la silla respondiendo correos y corrigiendo fallas probablemente lo habría pensado dos veces.

En serio.

Porque si bien Initt y Tugar despegaron en condiciones bastante similares, en el caso de Prey ciertamente no había mucho interés de dedicarle más tiempo que el que me demoré en tener una versión operativa del engendro. Todo porque siempre asumí que con suerte un par de *nixeros bajarían el problema y tate.

Sí, tate Tomás.

De hecho, tengo que reconocer que cuando vi los primeros comentarios pidiendo una versión para Windows me puse un poco pálido. ¿Qué cresta les iba a responder? ¡Si con suerte prendo Windows para probar sitios en navegadores y sería! A eso se suma el hecho de que otros ya empezaban a pedir cambios y nuevas funcionalidades en el programita…

Sólo una palabra: merde.

Pero hubo una otra cosa que claramente no estaba en mis planes y eso fue la difusión que tuvo Prey. Primero un tuiteo por aquí y otro por allá, de ahí uno que otro postito en blogs, aún dentro del público objetivo, hasta que de repente y de la nada el tema pasa a la prensa tradicional y de ahí todo a la cresta.

¡Hasta una periodista italiana me contactó para saber sobre el engendro!

En gran parte fue por esta dimensión que empezó a tomar Prey como "producto/software" que insistí tanto en invitar a colaboradores a contribuir. Sabía que como estaban las cosas difícilmente iba a poder meterle mucha más mano al código, y bueno, menos aún darme el tiempo de portarlo a otros sistemas operativos. Para eso sí que tenía que aparecer un par de manos – no, ojalá cuatro, seis o más.

Y así fue.

En menos de lo que canta un cóndor

De los comentarios en el post anterior recordarán que a sólo días del anuncio inicial apareció un tal Julián comentando algo sobre Prey en Windows. Algunos otros comentaron cosas similares, y a la mayoría los contacté para ver si habían podido avanzar algo, incluyendo a Julián.

Esperando recibir un "déjame ver, te aviso en unas semanas" llega este tipo y me responde con un ZIP.

-- Está listo, Prey para Windows.

Tate.

El tipo resultó a) estar diciendo la verdad (porque simplemente yo no me lo creía), b) ser un talento colombiano de exportación, c) que traspasó todo el código de Prey a .NET por su cuenta, y con ello, d) ser el mesías que todos esperaban que apareciera, partiendo obviamente por mí.

El programa hace básicamente lo mismo que el original, con la diferencia de que tiene – y ponganse de pie para aplaudir – un instalador gráfico, además de que obviamente las rutas y dependencias son distintas, pero para qué vamos a aburrirnos hablando de esas leseras.

Grande Julián!

Como se imaginarán, es una rama distinta del código por lo que ahora no posee las mismas funciones exactas que la versión para Linux y Mac, pero funciona y eso es lo importante.

En la otra esquina también tenemos novedades. Gracias al genial pero genial aporte de Juan Carlos Mardones y de Diego Torres ya tenemos una nueva versión para Mac y Linux, con nuevas funcionalidades que a mí el día del queso se me habrían ocurrido.

En resumen, hoy tenemos una segunda versión de Prey para Linux y Mac (0.2), y tenemos una versión inicial de Prey para Windows (0.1). La idea obviamente es que a futuro las actualizaciones de versión sean coordinadas, pero bueno, de a poco vamos avanzando (y entre todos, he ahí la gracia del software libre).

¡Un gran aplauso para los nuevos colaboradores!

La evolución del código

¿Qué le trae?

Prey 0.2 incluye algunas cosas bien útiles, las más importantes siendo el soporte para idiomas y un sistema de autoconectado: Prey se conectará a la primera red wifi abierta que encuentre a su alcance (eso elimina el problema que varios comentaron de que con sólo bootear no bastaba en Linux, ya que Network Manager no alcanzaría a hacer su magia).

Describir el resto de las funcionalidades en verdad sería una tontera y no es por ahorrar tinta sino por la noticia que viene a continuación.

El nido de Prey

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Al igual que el programa en sí, desde hoy Prey tiene sitio propio y no sólo en la lengua de Quevedo sino también en la de Ringo. Recibí un par de correos en inglés así que supuse que había interés de parte del resto del mundo (esa gente que no entiende español, vaya a entenderlos uno) en conocer el vuelo del cóndor.

La URL del sitio es prey.bootlog.org para que se la tatúen donde quieran. Así que dénse una vuelta y después me critican todo lo que quieran por usar el color caca otra vez más en un diseño. Si a futuro les cansa mucho escribir la URL a mano pueden llegar ahí por una imagen que agregué de Prey en la barra lateral de Mis Proyectos en Bootlog.

Una vez más aprovecho de aplaudir y felicitar a Julián, a Juan Carlos, a Diego y a todos los que han sugerido cambios o ideas para Prey, y desde ya invito a los que quieran a ponerse a jugar con el código (los curiosos verán que ya estamos probando cosas nuevas en las ramas del repositorio).

¿Y saben qué más? Ya que ando tan invitador voy a aprovechar de hacer una última: al primero que recupere su laptop gracias a Prey le perdono la cerveza y por el contrario, yo le invito personalmente una para que me cuente el caso con lujo y detalle.

Al resto de la tropa, bueno, ¡ustedes no se salvan!

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