Linux distros: Elige tu sabor

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Hace tiempo un amigo me dijo que él creía que los uniformes eran lo mejor. "Es mucho más fácil, no te preocupai de elegir qué pantalón ocupar, te ponís el mismo siempre nomás", me dijo (o algo así). Yo no estoy de acuerdo. Para mí el no tener la opción de elegir no hace la vida más fácil, la hace menos libre. Y esta libertad de opción es otra de las grandes cualidades de Linux.

Porque si bien Linux en sí es uno –el kernel, la base de todo–, existen muchos "sabores" del sistema operativo. Por decir algunos: Debian, Slackware, SuSE, Fedora, Mandriva, Ubuntu, etcétera. Éstas son las famosas distribuciones de Linux, o "distros". Escuché decir que a la larga lo único que lograba esto era confundir aún más a los nuevos usuarios. Quizás sí, quizás no. En mi opinión, les da la opción de elegir, y lo descarto de raíz: esto no significa que vayan por caminos separados.

Linux es, básicamente, un sistema operativo basado en paquetes. Por ejemplo, tanto Fedora como Ubuntu usan por defecto Gnome, que es la interfaz gráfica que te permite abrir programas con el mouse, tener ventanas, etc: esto. Y Gnome no lo hacen ellos, sino la Fundación Gnome, lo que quiere decir que las distribuciones son independientes del desarrollo de los paquetes que incluyen.

¿Cuál es la gracia de las distribuciones? Fundamentalmente, los distintos paquetes que incluyen y la forma en que los hacen funcionar. Es como si vas a un restorán y quieres comer pollo (digamos que es Linux). Entonces, pides: ¿Pollo con puré? ¿Pollo con papas? ¿Pollo con KDE? ¿Pollo con Gnome? No es lo mismo, ¿cierto?

Las distribuciones, además, tienen enfoques distintos. Ubuntu, por ejemplo, está enfocada a usuarios comunes, mientras que Slackware o Gentoo están diseñadas para los más avanzados. Así, cada distro tiene sus propios "condimentos" que la hacen distinta al resto. Así cumplen mejor con el objetivo para el cual fueron hechas. ¿Pollo a la pimienta? ¿Pollo agridulce? ¿Pollo con mayonesa? Pollo… bueno, ¿se entiende o no?

Yo hasta ahora he probado con varias distros, partí con Debian, después usé Redhat, de ahí Mandrake, SuSE y ahora estoy con Fedora. Regularmente uso Knoppix cuando no estoy en mi casa y quiero ver a Tux corriendo. En mi opinión, lo que hace buena una distribución (o un sistema operativo en general) son básicamente 5 cosas:

-- Estabilidad y funcionalidad: por algo estás dejando de usar Windows, ¿o no? Nada de pérdida de datos ni caídas esporádicas.
-- Velocidad: me gusta que mi tarro ande rápido. Más rápido = menos espera = más productivo, lo que siempre es bueno.
-- Liviano: que no use kilos y kilos de memoria en correr las aplicaciones. Esto porque me gusta tener varias corriendo al mismo tiempo (y el RAM siempre es escaso).
-- Actualizado: capricho mío, pero me gusta tener siempre las últimas versiones de los paquetes (Gimp, Gnome, OpenOffice) cuando estén en sus versiones estables.
-- Estética: si mi lugar de trabajo está dentro de estos 1248x1024 pixeles, quiero al menos que se vea bien. No hay nada más deprimente que estar todo el día mirando algo que no te gusta.

Me imagino que tú también tienes tus prioridades de cómo debe ser tu sistema operativo. Una buena herramienta para descubrir cómo quieres tu pollo (y el acompañamiento y hasta el plato en que te lo sirven) es ésta. Después me dices cómo te fue. ¿O ya tienes tu distro favorita?

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