Acerca
¿Bootqué?
Bootlog es el espacio personal de Tomás Pollak, un tipo común y silvestre como tú.
Bueno, para ser sinceros, de “personal” tiene bien poco, porque posiblemente nunca leas algo acerca de su vida privada. Lo más probable es que encuentres un salpicón de absurdas discusiones entre él y su cerebro acerca de los medios digitales o las redes sociales que tanto dan que hablar. A veces también cuenta algo sobre sus proyectos en Internet, o de cómo el mundo del código abierto le cambió la vida. Y no es broma.
Quizás tengas la mala suerte de toparte con alguno de los sitios o juegos con los que ama perder el tiempo, o incluso con esos acertijos existenciales que obviamente él no es capaz de resolver. Ahora, si andas en tu día de suerte, puede que te cruces con algún artículo que por alguna inexplicable coincidencia cósmica logra hacer algo de sentido.
Bienvenido seas.
¿Quién es este tipo?

¿Que quién soy? Díficil responder eso en dos párrafos!
Hace un tiempo solía tener aquí una descripción sobre mis intereses (comunicación + tecnología) y una reflexión sobre la manera en que la web revoluciona muchas cosas, pero decidí sacarlo porque creo que a estas alturas ya sonaría como chiste repetido o derechamente charlatanería.
Pero bueno, en resumidas cuentas soy un comunicador dedicado a la web.
A pesar de que siempre fui de cabeza algo cuadrada terminé estudiando Periodismo, y, dejando de lado la música, hay pocas cosas que me entretengan tanto como la tecnología. Eso me llevó a crear este y otros blogs más, a fundar dos empresas dedicadas a ofrecer servicios en torno a la web, a hacer clases sobre medios digitales en la universidad, a escribir un libro sobre el tema, y finalmente, a tirarme a la piscina con mis propios proyectos web e intentar vivir de ellos, tiempo completo.
Es curioso pero a veces me da la sensación de que era imposible que terminara en otra cosa (a pesar de que en un momento me dio por estudiar Astronomía o incluso Actuación!). La web, a la larga, es el punto de intersección exacto entre mis dos grandes intereses, siendo por un lado una gigantesca plataforma de servicios y aplicaciones, y por el otro el medio de comunicación más grande y poderoso de todos.
No, me corrijo: él único y verdadero medio de comunicación.
Ya, suficiente cháchara. Vamos a lo concreto.
¿Qué hace?
En una línea: desarrollo productos de software web y los ofrezco bajo un modelo de suscripción. Mi empresa se llama Fork y felizmente logramos ser rentables sin la necesidad de inversión y el desgaste que ello implica.
¿Un poco de historia?
Durante tres años fui editor de FayerWayer, un blog de tecnología en español creado por quien sería mi futuro socio, Leo Prieto. Empecé en Abril de 2005 y unos meses más tarde liberé la primera versión de Initt — que en ése entonces se llamaba begin.cl — un sitio que buscaba reunir en un lugar la mayoría de los servicios web y contenidos que como chileno consumía cada vez que abría el navegador.
También se les conoce como las páginas de inicio. :)
Paralelamente, durante ése tiempo estuve montando algunas plataformas informáticas para PyMes, basadas 100 por ciento en tecnología de código abierto, a lo que se suman algunos sitios web que hice por aquí y por allá. Con los meses, Bootlog dejó de ser un mero espacio de descarga (léase de emociones, no software) y empezó a ser un proyecto más serio, en vista del aumento de las visitas y del éxito que tuvieron algunos de los artículos que escribí, como por ejemplo los conocidos Enchúlame el Ubuntu.
Y ratatatán! Así es como llegamos al 2006. Al 2 de Junio, para ser más precisos.
Ese preciso día fue que di puntapié inicial a mi primera empresa, Aardvark Labs. Aardvark es un oso hormiguero que tiene cuatro patas: está Leo Prieto, Héctor Vergara, Ismael Celis y claro, mi persona. Aardvark se especializa en el desarrollo de servicios y aplicaciones web, y la verdad es que ha sido una experiencia increíble trabajar codo a codo con tres talentos como ellos. Un aprendizaje constante.
Un año después (2007) me llegó la oferta de hacer clases en la Universidad Gabriela Mistral; un ramo de cuarto año llamado Periodismo Electrónico 2. Así que, quién lo hubiera creído, ¡llegué a ser profesor! En el curso les fui mostrando a mis alumnos el avance de las cosas en la red, para generar discusión en torno a los desafíos que ello plantea para la Comunicación Social, o para quienes ejercen como Periodistas. Probablemente una de las experiencias más gratificantes que he tenido hasta ahora.
En eso llegó mi ex-escuela y me ofreció colaborar como columnista en un nuevo periódico ciudadano llamado [km]cero, desarrollado por ellos y distribuido por Publimetro. Con gusto acepté la oferta… aunque si hubiera sabido lo tedioso que significa escribir para 1300 caracteres, quizás lo hubiera pensado dos veces! (broma).
Pero la vida da vueltas y todo cambia. Hace meses Héctor había “abortado misión” en Aardvark, porque decidió retomar sus estudios en la U. de Chile, y eventualmente llegó el día en que Ismael tomó sus maletas y partió a Londres. Concretamente, Septiembre 2007. Esto coincidió con la decisión de Leo de dedicarse exclusivamente a los sitios de Zetacorp Betazeta, razón por la cual decidimos dejar la oficina y así abandonar definitivamente el trabajo para clientes como Aardvark.
Pero no sólo de proyectos en beta vive el hombre, así que un par de semanas después de trabajar desde la casa (una rutina que a veces se puede tornar bien poco sana), tomé la decisión de unir fuerzas con mis colegas Cádiz y Correa (amigos de la Universidad), quienes a estas alturas estában dándole vida a una empresa cuyo nombre me llamó la atención desde un principio: Reactor.
Tiempo después llegaron dos manos más a la empresa, y fueron nada más ni nada menos que las de Rodrigo Polidura, un talentoso diseñador que le cayó como anillo al dedo al equipo. Reactor es una agencia de comunicaciones web cuyo foco está en el desarrollo de medios digitales, y la verdad es que desde un comienzo tuvimos suerte en conseguir buenos clientes que nos permitieron terminar el año no sólo con números azules, sino más importante: haciendo proyectos entretenidos.
Y fue por ahí, en el verano del 2008, durante una calurosa pero movida semana en que surgió de los confines de un editor de código mi segundo proyecto personal: Tugar.
Pero no fue sino hasta un par de meses más adelante en que me cayó la teja. Fue en un viaje a San Francisco en que me di cuenta que era impracticable trabajar para clientes y simultáneamente en mis proyectos y esperar que las dos cosas florecieran como yo quería. Así que después de unas semanas decidí dar un pie al lado de Reactor y tomar mi propio camino, esta vez ya no viendo a mis proyectos como una buena forma de pasar el tiempo libre, sino simplemente como mi nuevo norte.
Este nuevo norte ahora se llama Bootic y Prey.
C’est fini!
¿De dónde salió?
Sinceramente no pensé que llegarías tan lejos. Buenas noticias amigo mío: ahora sí viene la parte entretenida.

Hace no pocos años llegué a este mundo. Era un 14 de julio del año 82. Lo recuerdo perfectamente. Unos años antes había muerto asesinado Lennon afuera de su departamento. Apple, mientras, se preparaba para sacar el Apple III. IBM había recién lanzado su PC corriendo a 4.77MHz y Microsoft sacaba DOS 1.1. ¿Linux? No, aún faltaban casi 10 años para que naciera Tux. Eran esos viejos tiempos.
Hoy, a 26 años de esa época, ha cambiado mucho el panorama. Periodista por estudios y tecnólogo por vocación, durante estos años he desarrollado un profundo interés por las Tecnologías de la Información y por la filosofía del movimiento Open Source. Siempre me ha cautivado la manera en que la tecnología nos abre puertas día a día (siempre y cuando es bien utilizada), y nos permite llegar a lugares que antes ni pensábamos. Razón por la cual creé este blog.
Bueno, a decir verdad el blog nació por una razón muy simple y que tiene poco o nada que ver con tecnología. En serio. Esa razón tiene se llama Composiciones en Guitarra y tiene toda una historia, pero para qué lo voy a aburrir con tonteras mi estimado lector. Mejor sigamos con el cuento.
La primera vez que probé Linux fue por el año 96. Debian Linux. Me acuerdo que me costó, pero logré hacer funcionar casi todo (incluido el sonido que fue toda una odisea). Pero a pesar de la fascinación que me produjo el poder usar otra cosa que no fuera Windows 95, al final desistí de usarlo porque habían 3 otros Pollaks (mis hermanos) que regañaban porque no entendían qué había pasado con la ventanita. Chao Linux.
Chao por ahora.
No les voy a mentir: de chico siempre me gustaron los juegos, especialmente los RPGs como el Lands of Lore o el Eye of the Beholder o los de estrategia como el Master of Magic. Nunca he sabido bien por qué, pero hasta el día de hoy éstos siguen siendo mis juegos favoritos –aunque hace tiempo los dejé de lado–. Parece que me quedé en el 320×200. :) Pero de pegado que soy para mis cosas, con algo de tiempo (algo que sobra cuando uno es chico), empecé a instalar programas en mi tarro para ver qué tal eran. Así fue como aprendí (100% autodidacta) a manejar varios programas de corte profesional. Edición de sonido con Sound Forge y Cool Edit; diseño en Photoshop y Aldus Freehand (ahora Macromedia, perdón, Adobe); y ahora último Flash, edición de video con Premiére, y HTML (y luego XHTML+CSS) con Dreamweaver. Aunque debo agregar que mi primera página la diseñé completamente en Notepad!
Mientras tanto, y a pesar de no usar Linux, nunca dejé de leer páginas linuxeras como Slashdot, Newsforge, Freshmeat, etcétera. Era mi pasión oculta. Y pasaban los meses, y en vez de disminuir, m interés crecía, porque me vi obligado a ver desde el otro lado de la vereda todos los avances que ocurrían en el mundo de Tux.
Hasta que un día llegó un segundo computador.
Entonces el viejo tarro quedó ahí; a veces lo ocupábamos pero cada vez permanecía más en silencio. Un día me cansé de todo y decidí instalarle Linux. Esta vez el turno fue de Red Hat. Quedé impactado: la cosa había cambiado mucho.
Desde ese entonces he seguido al pingüino y así han pasado los años. He pasado por Fedora, Mandrake, SuSE y Vector Linux; y en estos momentos uso la maravilla de Ubuntu, una distro basada en Debian que está orientada a la facilidad de uso. Y parece que de aquí no me muevo (al menos por un buen rato).
Durante este tiempo he aprendido a manejar Linux lo suficiente como para no tener que recurrir a los foros cada vez que tengo un problema (aunque sí los sigo leyendo de tanto en tanto). Lo cual para nada significa que sea un master en Linux; de hecho, claramente no lo soy. Pero en mi casa ya tengo 4 computadores corriendo Linux: el mío, un notebook, y dos servidores. He aprendido a configurar servidores LAMP con todo incluido (DNS, DHCP, Firewall, FTP, Correo Postfix/Dovecot con IMAP, etcétera). Además he aprendido a manejar bases de datos MySQL, a programar en PHP, Javascript, algo de Ruby (on Rails, claro) y algo de C#. Quiero agregar que ésta, definitivamente, ha sido una historia de amor y odio. O más bien, odio y amor. No lo puedo negar.
Pero lo bueno de todo siempre llega al final del día. Aunque el maldito programa no esté compilando, o que el nuevo kernel que instalé me haya desconfigurado todo, puedo echarme para atrás, subirle el volumen a Lennon, y dar las gracias de que al menos no tengo que preocuparme que un virus llegue y me borre todo. Tengo a Tux en mi computador.






