Vender humo o vender caca

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La primera vez que viajé a Silicon Valley fue hace ocho años, justo después del cierre temporal prolongado de mi primera empresa, ésa con el nombre impronunciable, cuando recién estaba empezando a darle forma a Bootic y definiendo qué diablos hacer.

Como mi plan en ése entonces no era dedicarme a hacer cosas en Internet, era pocazo lo que sabía de la industria; de hecho, tan lejos estaba de ese mundo que cuando hubo que comprar los pasajes tuve que averiguar cuál era el destino, porque no tenía idea en qué parte de Estados Unidos quedaba Silicon Valley.

Lo que sí sabía, o que al menos no me cansaba de escuchar, era que este viaje iba a ser una oportunidad para "levantar lucas" porque allá es donde estaban, o sea poco menos que al aterrizar nos íbamos a encontrar con un grupete de inversionistas en fila para ponernos a cada uno un collar de dólares.

A Chile volví con suerte con un collar de souvenirs y ni medio dólar, pero con un par de aprendizajes y varias historias, además de una ponchera más extensa y quizás lo más importante: la determinación de no hacer más proyectos para clientes para dedicarme exclusivamente a los míos.

Esa decisión implicaba a) tener que conseguirme lucas con alguien como Corfo para parar la olla hasta que le cantara Gardel a alguno de mis proyectos, o b) saltarme esa parte y aperrar, dedicando el 100% de mi tiempo para apurar la llegada de ese día.

Claramente opción B, me dije a mi yo.

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El origen del lemming y el destino de la materia gris

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Les voy a contar una historia.

Mi viejo siempre ha sido medio tuerca para sus cosas, y de paso interesado en la tecnología. Una vez, a principios de los 90, llegó de un viaje con una caja grandota llena de esos papeles de burbuja. Adentro venía una tarjeta Sound Blaster y un lector de CD-ROM de una velocidad, y con ello la posibilidad de transformar nuestro querido 386 en un computador multimedia.

No sé por qué ése momento me quedó grabado en la mente, mucho más, por ejemplo, que la vez que presencié el cambio de los 16 colores de una pantalla EGA a los 256 de la VGA. Por alguna razón, el paso de A:\ a D:\ y la posibilidad de escuchar sonidos "reales" y canciones MIDI fue algo que me marcó, supongo que por la manera en que cambió mi percepción de estas máquinas. De ahí en adelante como que tenían vida.

Como sólo había un computador en la casa, la experiencia de usarlo era bien familiar, algo así como pasó con la tele en los 60s. O sea éramos mis tres hermanos y yo sentados al frente de esta máquina intentando ver hasta dónde podía llegar — lo cual es sólo una manera linda de decir que ese pobre 386 con botón turbo murió varias veces, pero afortundamente siempre logramos traerlo de vuelta a la vida, ya fuese cambiando la fuente de poder o el disco duro o jugando los jumpers o inventando alguna cosa.

Y ojo que no había Internet para averiguar cómo hacerlo!

Lo que sí tuvimos, tiempo después, fue un módem de 14.400 baudios que nos servía para conectarnos a los viejos BBS usando un programa llamado TELIX. Para usar el módem había que darle instrucciones con comandos que empezaban con "AT" como "ATZ" (resetear parámetros) o "ATDP" y el número que querías marcar. Algo así:

ATZ
OK
AT&F1&C3
OK
ATDP3344343

Y ahí empezaba la magia y los sonidos galáticos del módem. Si todo salía bien, te aparecía una pantalla del BBS dándote la bienvenida. Y si la memoria de hace 25 años no me falla, ese número que puse ahí es el que te conectaba con el mejor BBS de todos, el legendario HomeNet que lo tenía absolutamente todo.

Desde HomeNet bajábamos juegos comprimidos en ARJ que normalmente no pesaban más que un par de megas, lo cual, por supuesto, importaba un huevo en vista de que la cuestión igual se demoraba horas. Así que el verdadero problema era tener que aguantar los retos a fin de mes por la cuenta del teléfono, pero afortunadamente yo no era el hermano mayor así que no me llegaban a mí. Yo me dedicaba a jugar no más, a disfrutar de las joyas que fuimos descubriendo como los primeros Monkey Island, el Master of Magic y RPGs como el Lands of Lore y los Eye of the Beholder.

Ésto:

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Los Monkey Island 1 y 2 tenían buenos gráficos y buena música, pero lo que los hacía destacar era el humor y la trama. Es la historia de un tipo que quiere ser pirata, y aunque no lo creas tiene relación con lo que viene.

Igual, mis viejos nos tenían prohibido jugar en el PC durante la semana, y como poco interés había en usarlo con fines académicos, pasaba la mayor parte del tiempo apagado. Un día abrí BASIC e intenté escribir algo pero me aburrí al poco rato porque no se me ocurrió nada práctico para hacer. Mucho mejor ver a Oliver Atom y los Super Campeones!

Y dedicarme a hacer software; eso sí que jamás se me pasó por la cabeza. En el colegio yo era de los que tenía buenas notas, especialmente en matemática y los ramos científicos, así que para todo el mundo la cosa estaba clara: yo tenía que ser un hombre de ciencias, un ingeniero, y ojalá con muchos grados.

Y crecí con esa idea dando vueltas, sin preguntármelo mucho, hasta que llegué a la pubertad y a la adolescencia… o mejor dicho cuando ellas llegaron a mí y se armó la grande.

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Los universos paralelos de Tugar

De Tugar si que no me esperaba preguntas cuando volví a publicar por acá.

Y no sólo por todo el tiempo que el sitio lleva en modo hibernación, sino porque juraba que a estas alturas el problema de encontrar casa en Chile ya estaría mejor resuelto.

Supongo que no es tan así.

Tugar guarda un rincón preciado en mi intestino por varias razones, y la mayor es que fue el proyecto que me hizo darme cuenta que me quería dedicar a hacer cosas en Internet. Con esto me refiero a que fue la respuesta que recibí de los usuarios lo que me hizo creer, y definir, en parte, el futuro de mi carrera profesional. Así que creo que lo menos que se merece Tugar y los honorables es una buena explicación de qué fue lo que pasó con el engendro.

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La versión corta es que Tugar está en el congelador hasta nuevo aviso. La versión mediana es que llegó a ese lugar después de haber pasado por varias etapas o iteraciones o "pivoteos" – ninguno de ellos pudiendo llegar a puerto en un cien por ciento. La versión larga viene a continuación, e intentará dar cuenta de cómo habrían sido las cosas si alguna de esas versiones se hubiese materializado.

Estos posibles universos paralelos son exactamente seis. SEIS conchalalora.

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Me despido del cóndor

La madurez le llega al cóndor a sus cinco o seis años, y hoy, mi querido cóndor, ése llamado Prey que nació hace exactamente esa cantidad de años, ha llegado al punto en que poco necesita de mí para seguir creciendo. Llegó, entonces, mi hora de dar un paso al lado y dejar que el pájaro siga su camino.

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Lo que faltaba

Conchalalora. Ya son seis años. Si no hubiera sido porque hoy me comí cuatro manís de más, quizás nunca me hubiera acordado que llegó la hora de publicar algo en mi blog.

Esto significa que ya han pasado más de diez años desde que escribí mi primer post en Bootlog. D-I-E-Z conchalalora.

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Porque el mundo lo pidió: Panel de control para Prey

Una de las cosas que más nos habían pedido en el buzón de sugerencias de Prey (además del endemoniado keylogger) era tener una forma más simple de activarlo remotamente. Y con justa razón! Porque seamos francos: quizás tú y yo sabemos lo que es una URL, pero tu mamá probablemente piensa que es el hermano de R2D2 o algo así.

Pues felizmente les puedo contar que tenemos algo que mostrarles.

panel-de-control-para-prey-hooray

Ahora Prey cuenta con un panel de control que permite despertarlo y además de eso configurar ciertos parámetros de la configuración, como activar ciertos módulos para que tengas más control sobre lo que pasa con tu computador.

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El misterio develado: Tiendas en línea para todos

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Los sabios lectores que conocen Bootlog mejor que la disposición de letras del teclado recordarán que llevo casi dos años hablando acerca de un "proyecto secreto". Uno en que he estado trabajado a distancia con Ismael – también conocido como @ismasan – quien fuera socio mío en Aardvark, la empresa ésa del famoso slogan "si lo pronuncia bien a la primera le hacemos un descuento".

Pues resulta que tan pero tan pero requete tan secreto es, que incluso cuando tuve que rediseñar éste sitio apareció misteriosamente y de la nada un signo de interrogación para meterle más suspenso aún a la llegada de este hijo pródigo.

Ismael por supuesto no ha sido tan sigiloso como yo y ha tirado mi experimento por la borda no una sino varias veces, pero para los que aún no conozcan el final de la película, aquí voy.

La historia se empieza a tipear

Como se imaginarán, en la vieja era Aardvarkiana se trabajaba más que zombies endemoniados, especialmente en aquellas tardes en que hacíamos extensas pruebas de calidad a nuestro software de gestión corporativa UT2007. Pero de vez en cuando nos tomábamos un break y si coincidía que en ése momento chillara sin piedad nuestro cuernófono, Ismael tomaría el auricular para saludar como siempre en impecable jerigoncio.

-- Leo: ¿Quién es? -- Ismael: Ni idea. Suena como importante pero quiere un carrito de compras. -- Héctor: ¿Otro más? -- Ismael: Otro más. Ya debe ser como el tercero en menos de un mes! -- Tomás: Pregúntale si quiere carrito o canasto de compras. Dile que son cosas distintas. -- Héctor: Jaja, que es gil Tomás. -- Tomás: Jaja. -- Leo: ¿Qué le decimos? -- Ismael: Hmm... no sé. ¿Queremos hacer un sitio con pago en línea? -- Héctor: ¿Desde cero? -- Leo: Cresta. -- Tomás: El otro día vi que apareció un CMS de e-commerce nuevo, una cuestión como "rosado" o "fucsio", algo así. -- Leo: ¿Y? -- Tomás: No sé. Lo mire a la rápida y era como un OSCommerce pero más "web dospuntoshero". -- Ismael: Hmm, probablemente más de lo mismo... ¿PHP? -- Tomás: Sip. Ya te dio asco me imagino, jaja. -- Leo: Bueno dile que lo vamos a conversar y le mandamos un presupuesto. -- Héctor: ¿Con ése "conversar" te refieres a un rematch? -- Ismael: Jeje. :)

Bueno, es posible que los diálogos no hayan sido exactamente así tal-tal cual, pero el asunto es que en Aardvark siempre fueron un tema complejo los sitios web con pago en línea, y por tres grandes razones – o más bien, por tres grandes problemas:

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  • El primero.
    Porque habiendo probado la mayoría de los softwares de e-commerce de código abierto, nuestra impresión siempre fue que ninguno resolvía BIEN el problema. Ninguno lograba simplificar de manera elegante el proceso de administrar catálogos de productos en línea, lo que significaba que eventualmente nuestros clientes tendrían problemas manejándolos en el día a día (problema para ellos y para nosotros, claro). Todos pura física cuántica.
  • El segundo problema.
    Al mismo tiempo, ninguno nos ofrecía la flexibilidad necesaria como plataforma para atraernos como desarrolladores a usarla. Todos requerían una curva de aprendizaje tan alta (para no quedarse en lo básico y hacer cosas más interesantes) que simplemente no valía la pena dedicarle tanto tiempo sólo para armar un sitio (nuevamente, problema para nosotros). Biología inframolecular.
  • Y el tercero.
    Por último, sabíamos que al tratarse de transacciones en línea el tema se hacía triplemente más delicado. Porque claro, si en blog desparece un post quizás no sea tan grave, pero si en una tienda falla el flujo de la transacción, o no se efectúa un pago, es una cosa bien distinta. Llamado y reto a gritos seguro.

Por todo esto tratamos siempre de mantenernos a raya de cualquier tipo de desarrollo que involucrara carritos, canastos, cestas, o lo que fuera que tuviera que ver con compras en línea, simplemente porque hasta ése entonces el desarrollo y la implementación equivalía a cacho seguro. Hasta que un día con Ismael decidimos tomar el oso hormiguero por las orejas y encontrarle una solución definitiva al asunto.

Un año y medio después puedo darles finalmente la respuesta.

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